Seba Pelletti será reconocido con el Piolet d’Or 2026 por su ascenso al Ultar Sar

El Escalador australiano radicado en Puerto Natales, Sebastián Pelletti, recibirá junto a los canadienses Ethan Berman y Maarten van Haeren uno de los cuatro Piolets d’Or 2026, por la primera ascensión del pilar sureste del Ultar Sar (7.388 m), en el Karakórum pakistaní. La premiación se realizará entre el 21 y el 25 de octubre en Saint-Christophe-en-Oisans y La Bérarde, Francia.

La Jurado Internacional de los Piolets d’Or seleccionó cuatro ascensiones de 2025 para sus premios principales de este año. Junto al trío del Ultar Sar, también serán reconocidos el irlandés George Ponsonby y el británico James Price por el Aikache Chhok; los españoles Bru Busom, Marc Toralles y Rubén Sanmartín por el Yerupajá Grande; y los franceses Nicolas Jean y Benjamin Védrines por el Jannu Este. La guía francesa Tiphaine Dupérier, además, recibirá la Mención Especial de Alpinismo Femenino por su ascenso y posterior descenso en esquís del Nanga Parbat por la vía Schell.

El pilar que «faltaba» en el Karakórum

El Ultar Sar. © Colección Seba Pelletti

El Ultar Sar se levanta unos 5.000 metros sobre el poblado de Karimabad, en el valle de Hunza. Pese a estar a apenas 10 km de la Karakórum Highway, no tiene ninguna vía fácil hasta la cumbre. Tras cerca de 15 intentos, la montaña fue escalada por primera vez recién en 1996, por dos expediciones japonesas que abrieron rutas independientes por su cara sur. Su pilar sureste, de 3.100 metros y visible desde el aislado Hidden Valley, había rechazado más de media docena de intentos desde comienzos de los años 90; el punto más alto alcanzado antes de 2025 eran los 6.500 metros, logrados por una cordada japonesa en 2011.

Berman, van Haeren y Pelletti ya habían apuntado a esa línea en 2024, llegando hasta la mitad de la pared en su mejor intento. En 2025 volvieron, se aclimataron a los 6.500 metros sobre el collado Batokshi y, desde un campo base a 4.400 metros, iniciaron la ascensión el 6 de junio. Ajustaron sus horarios para escalar de noche y así evitar el calor del día, hasta enfrentar la sección clave: un tramo de escalada mixta sobre los 6.650 metros que los llevó a un campamento final a 7.150 metros. Alcanzaron la cumbre el 11 de junio a las 9:00 horas y, tras un día de espera forzada por mal tiempo en el descenso, necesitaron más de 70 rapeles para volver al glaciar bajo el pilar. El jurado destacó el nivel de compromiso, autosuficiencia y trabajo de equipo detrás de esta línea, muy intentada durante décadas.

Berman, van Haeren y Pelletti en la cumbre del Ultar Sar. © Colección Seba Pelletti

Lo que ya habíamos contado sobre esta ruta

Este ascenso no es una novedad para nuestros lectores: en junio conversamos con Pelletti para nuestra entrevista «Disparando a la luna», publicada apenas terminada la expedición. Ahí, el propio Pelletti describía la ruta como un recorrido que combina largos tramos de hielo y nieve —»casi 100% sobre las puntas frontales de los crampones»— con un tramo final de escalada mixta técnica entre los 6.800 y 7.200 metros.

También relató la particular logística que exigió la montaña: el acceso al glaciar Gurpi, bajo el pilar, obligó al equipo a sumar dos días extra de aproximación en cada intento después de que un año antes decidieran que el riesgo de fijar cuerdas sobre morrenas sueltas para instalar un campo base más cercano era demasiado alto. Sobre el mito que rodea a la montaña —ligado a un accidente fatal ocurrido en 2018— Pelletti fue claro: la ruta «en realidad no presenta grandes peligros objetivos», más allá de la exigencia física y técnica del terreno.

Con el Piolet d’Or, esa ascensión que ya celebrábamos en su momento como una de las grandes historias montañeras de la temporada obtiene ahora su reconocimiento formal por parte de la comunidad alpinística internacional.

Las otras ascensiones premiadas

La ruta de ascenso y descenso abierta por George Ponsonby (Irlanda) y James Price (Reino Unido) en el Aikache Chhok.@ James Price/Desnivel.com

Aikache Chhok (6.673 m)


El irlandés George Ponsonby y el británico James Price llegaron a esta montaña casi por descarte. Ambos formaban parte del British Young Alpinist Group, programa de tres años que culmina con una expedición a las grandes cordilleras, y Price presentó —sin mucha convicción— un proyecto en un valle que ni siquiera conocía. La idea fue la más votada por el grupo y terminó a su cargo. Tras diez días de mal tiempo buscando un objetivo desde el campo base en el valle de Baltar, se decidieron por el espolón que divide la cara noroeste del Aikache Chhok, escalada una sola vez antes, en 1983, por su cara sur.

La ascensión les tomó ocho días, con una jornada perdida buscando una línea viable en la que apenas ganaron 250 metros de desnivel, y un descenso por terreno virgen que se extendió dos días más.

El jurado la reconoció como una actividad larga y de enorme compromiso en una zona poco conocida del Karakórum, protagonizada por dos alpinistas jóvenes que mostraron gran perseverancia en una vía técnicamente exigente y con «posibilidades prácticamente nulas» de rescate en caso de accidente; destacó también que, por su carácter exploratorio y lo complejo del descenso, la aventura se extendió en la práctica hasta el regreso mismo al campo base.

© Colección expedición Yerupajá Grande/Planetmountain.com

Yerupajá Grande (6.634 m)

Los españoles Bru Busom, Marc Toralles y Rubén Sanmartín se propusieron algo que nadie había completado: unir el espolón y la arista este de esta cumbre de la Cordillera Huayhuash peruana con una travesía hasta el vecino Yerupajá Sur.

Antes de subir, reconocieron con un dron la ruta de descenso por la cara sureste sobre un glaciar muy agrietado. La escalada del espolón —con tramos de 6c+ en roca y varios largos de hielo y mixto— los dejó en la arista este sabiendo que sus ocho tornillos de nieve no alcanzarían para retirarse por donde habían subido: la única salida posible era seguir hacia la cumbre.

Tres días después de iniciada la pared alcanzaron la cima principal, y al quinto día completaron la travesía hasta el Yerupajá Sur, desde donde bajaron el mismo día hasta el campo base.

El jurado valoró que esta cordada siga trazando líneas audaces en el hemisferio sur, demostrando que todavía es posible el alpinismo de máximo nivel fuera del Himalaya, y subrayó el alto compromiso de una travesía sin posibilidad real de retirada una vez iniciada la arista superior, además de la meticulosa preparación previa que —a su juicio— fue clave en el éxito.

 

Védrines y Jean en el Janu Este. © Colección Benjamin Vedrines/Planet Mountain .com

Jannu Este (7.460 m)

Nicolas Jean y Benjamin Védrines lograron el primer ascenso integral de esta cumbre nepalí, unida por una afilada arista de dos kilómetros al Jannu principal y codiciada durante décadas pese a la escasa prominencia de su cumbre.

La cordada ya había fallado en el mismo objetivo un año antes, deteniéndose a los 6.700 metros; esta vez se aclimataron abriendo la primera ascensión del cercano Anidesh Chuli y luego resolvieron la cara norte del Jannu Este en apenas tres días de escalada, con tramos de hielo WI5 y un largo de mixto de M6 sobre terreno con escasas posibilidades de protección.

Puedes leer en detalle este ascenso —que el propio Védrines calificó como su logro más importante hasta ahora— en nuestra nota en Escalando.

El jurado la destacó como un ejemplo del nivel atlético alcanzado hoy por los alpinistas profesionales, resuelta con un estilo ligero impecable que exigió un altísimo nivel de competencia técnica, en un entorno remoto y de gran compromiso.

Tiphaine Duperier en el descenso al G2 en 2021. © Boris Langenstein/ledauphine.com

Una mención aparte para el esquí femenino de de montaña

Fuera de las cuatro ascensiones principales, la organización otorgó su Mención Especial de Alpinismo Femenino a Tiphaine Dupérier, guía de montaña francesa reconocida por sus descensos extremos en esquís. El reconocimiento llega por su ascenso en estilo alpino de la vía Schell, en la cara Rupal del Nanga Parbat (8.125 m), junto a Boris Langenstein y David Goettler, seguido de la primera bajada en esquís desde la cumbre por ese mismo flanco de la montaña, un objetivo que la cordada perseguía desde 2019.

UN ASCENSO CHILENO en la conversación: la Big List de los Piolets d’Or

Además de los cuatro premios principales, la organización de los Piolets d’Or publica cada año su «Big List», un listado —compilado por Lindsay Griffin (American Alpine Journal), Dougald MacDonald y Rodolphe Popier— de ascensos significativos alrededor del mundo. No todos son candidatos al premio mayor, pero se consideran destacados dentro de su región.

Ahí aparece otra historia chilena: la primera ascensión de la arista sur del Cerro El Brujo Sur (4.350 m), en los Andes centrales, realizada por los guías Raimundo de Andraca y Diego Sáez Beros entre el 1 y el 3 de noviembre de 2025. La vía, de 2.300 metros de desnivel (VI, 5.8, M5, WI3), es muy probablemente el primer ascenso de esta cumbre secundaria del macizo El Brujo, en la zona del Glaciar Universidad, región de O’Higgins. El dúo pasó dos noches colgado en la pared, enfrentando un tramo clave de escalada mixta sobre nieve inestable, protegido con clavos y pitones, y descendió sin dejar material fijo en la ruta.

 


Fuentes: comunicado de los Piolets d’Or 2026 publicado en Desnivel.com y Planetmountain.com (6/09/2026); entrevista «Disparando a la luna» con Sebastián Pelletti, publicada previamente en Escalando.

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