Cristóbal Señoret y la cara norte del Volcán Burney: «La única manera de cumplir los sueños es intentándolo»

A días de completar el primer ascenso por la cara norte del Volcán Burney (1.525 m) y el primer vuelo en parapente desde su cumbre, Cristóbal (Tola) Señoret conversó sobre la estrategia detrás de la expedición, los márgenes de riesgo que se manejaron en una de las zonas más aisladas de la Patagonia y el vínculo personal que lo une a este tipo de montañas.

Junto a Felipe Bishara y Tomás Marusic, Señoret completó en agosto de 2026 una expedición de cuatro días que sumó tres hitos al historial del Burney: primer ascenso de su cara norte, tercer ascenso absoluto de la montaña y primera ascensión invernal. El cierre fue un vuelo en parapente desde el glaciar superior, apenas alcanzada la cumbre. [Ver la nota acá]

 

© Cristóbal Señoret

 

Una montaña que impone sus propias reglas

La ruta ya había sido intentada antes por otros equipos, sin éxito. Para Tola, la dificultad no está tanto en lo técnico como en la meteorología de la zona.

«Es una zona muy inestable e impredecible. El clima cambia drásticamente en muy poco tiempo y, la mayoría de las veces, la nubosidad y las precipitaciones son parte de este famoso y esquivo fantasma de la Patagonia», explica.

Frente a ese escenario, la estrategia del equipo fue simple en el papel y compleja en la ejecución: identificar la mejor ventana de tiempo posible y moverse rápido y liviano. «Fue muy complejo dar en el clavo y encontrar ese momento preciso, porque las condiciones también pueden cambiar una vez que tomas la decisión de realizar el intento. Pero esta vez, las cartas jugaron a nuestro favor», cuenta.

 

El parapente, objetivo central y no un simple extra

Aunque en los relatos posteriores el vuelo en parapente aparece casi como una guinda de la torta, Señoret aclara que en realidad era el corazón del proyecto. «El proyecto principal de nuestra actividad era realizar el vuelo en parapente, que claramente era algo muy ambicioso e impredecible. Nuestras mochilas y todo el equipo que llevamos estaban organizados en base a este plan.»

Eso implicó diseñar toda la logística —incluido el peso de las mochilas— pensando en dos escenarios posibles. «Si el viento o las condiciones no lo permitían, o simplemente no nos sentíamos capaces de realizarlo una vez estando arriba, teníamos la logística de combustible y alimentación necesaria para regresar caminando», señala.

 

Tola ha encontrado en el parapente una nueva forma de disfrutar la montaña. En la foto sobrevolando la Cordillera Darwin. © Cristóbal Señoret

 

Esa doble planificación responde a una realidad concreta del terreno: el aislamiento. «En un lugar como este no se puede arriesgar nada, ya que estás muy aislado y un rescate es prácticamente imposible de ejecutar. Por eso, siempre tuvimos contemplado un plan alternativo.»

La misma lógica de prudencia y espera aplicó al desembarco en Ancón Sin Salida, descrito como uno de los accesos más complejos por el oleaje. «Siempre existe una incertidumbre, pero una gran parte de esto está en la estrategia y en saber escoger los momentos correctos», afirma, y atribuye parte de esa capacidad de espera a vivir en la región: «Te permite tener mayor flexibilidad para esperar, escoger y buscar el mejor momento para realizar una actividad como esta.»

Una pasión que no ha cambiado

La fecha de cumbre coincidió con el cumpleaños de su hermano Juan, fallecido años atrás en un accidente de montaña. Consultado sobre cómo convive esa historia personal con seguir buscando este tipo de riesgo, Cristóbal responde sin dramatismo: «Mi vínculo con la montaña no ha cambiado. Es una pasión y un amor muy grande, y siento que cada día aprendo algo nuevo y agradezco poder estar ahí.»

Y agrega una reflexión que atraviesa toda la conversación: «Siempre mirábamos y teníamos en mente estas y otras montañas remotas junto a mis hermanos y amigos más cercanos. Por eso, es muy lindo poder recordarlos y sentirlos cerca durante estas actividades y en estos sueños que hemos compartido.»

 

De izquierda a derecha: Cristóbal, Felipe Bishara y Tomás Marusic, celebrando la cumbre del volcán Burney. © Cristóbal Señoret

 

Lo que viene

Señoret ya había adelantado en redes que prepararía un relato más extenso de la expedición. Cuenta que, junto al equipo, redactaron una versión resumida para Desnivel y Planetmountain, pero que a título personal suele profundizar en el día a día de cada actividad.

«Detrás de una expedición así existe una gran historia, pero al mismo tiempo hay muy poca información y fotografías disponibles sobre el lugar. Por eso, creo que es interesante poder contar también todo lo que ocurre durante el proceso y no solamente el resultado final», explica.

Cierra con una idea que resume su forma de entender este tipo de proyectos: «Para cumplir un objetivo como este no basta con decidirlo de un día para otro. Es un largo proceso de aprendizaje, conocimiento, esfuerzo, sacrificio y entrenamiento. Al final, creo que la única manera de cumplir los sueños es intentándolo.»

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