¿Qué pasó con la ruta Snake Dike? La polémica más bullada de la escalada en 2026
Durante junio, el valle de Yosemite ha estado permanentemente en los titulares del mundo de la escalada: primero vino la colocación de 16 bolts en la archi-clásica ruta Snake Dike, seguido del retiro de este mismo material por parte un par de escaladores disconformes con lo que estaban presenciando. Aquí, el detalle de lo acontecido.
Abierta en 1965 por Erick Beck, Jim Bridwell y Chris Fredericks, Snake Dike (200 metros 5.7R) es una ruta que discurre por la cara suroeste del Half Dome y que, a pesar de su grado, es sinónimo de compromiso por sus tremendos alejes entre seguros. Cuando la abrieron, sus aperturistas contaban con solo 12 bolts para colocar a lo largo del dique de cuarzo por donde discurre la vía, resultando en un recorrido que es un clásico maravilloso para su grado, pero con unos runout de la muerte -literalmente.
Bien lo sabe Anna Parsons. En agosto de 2022, la neozelandesa -que por entonces tenía 21 años de edad- se llevó un vuelo de 25 metros en el tercer largo de la vía, tras perder la línea. Tras estrellarse contra la repisa desde donde la aseguraban, Parsons sufrió heridas gravísimas, con gran parte de los huesos de su cuerpo fracturados. Los daños en su pie izquierdo fueron tales que los doctores decidieron amputarlo.

Anna Parsons tras su accidente en 2022. ©NN
A raíz de este desastre, el primer ascensionista de la vía, Erick Beck, escribió una publicación en Facebook donde explicaba cómo a él le hubiese gustado ver más de colocadas en el recorrido desde antes que ocurriese este accidente, y que aunque “puede parecer que quiere sacarle los colmillos a Snake Dike y bajarla al mínimo común denominador. Snake Dike no es una ruta ‘test piece’. No tiene Colmillos”.
La colocación de chapas de junio
Armado de este respaldo tácito de uno de los primeros ascensionistas, a principios de junio recién pasado el escalador Erick Sloan colocó 16 chapas en ciertas partes del recorrido de Snake Dike: 6 de ellas las puso en una partida alternativa de la vía, y el resto quedaron en los largos dos y tres de una ruta que tiene ocho largos en total.
Las reacciones fueron inmediatas: al tratarse de una vía ultra clásica del valle de Yosemite, el intento por darle un facelift a Snake Dike por parte de Sloan dividió al mundo de la escalada en dos bandos: aquellos que creen que la ruta debe conservar las características originales que ha tenido por todo este tiempo versus quienes creen que Snake Dike requería de esta intervención para ser más accesible.

Para un escalador con experiencia, los largos alejes entre seguros resultan tolerables gracias a la excelente fricción de la roca y al ángulo tumbado de la pared. © Colección Lee Jensen
Tal vez era inevitable, pero para mediados de junio -poco más de dos semanas después de que fueran puestas dejadas in situ- dos escaladores retiraron las chapas de Snake Dike; Darion Maltsby (30) actuó en conjunto con otro escalador anónimo, y juntos devolvieron la vía a su estado original entre los días 17 al 21 del mes, argumentando que “no quería ver el equipamiento deportivo de Sloan normalizado” en Yosemite.
Con tan solo un mes transcurrido desde que todo este embrollo haya estallado, es de esperar que sigan surgiendo más y más opiniones al respecto -uno que pone en el tapete la dirección en la que se dirige la escalada en el término más amplio.

La ruta debe su nombre a los característicos diques de roca diorítica que serpentean por la placa de granito. © Colección Steph Abegg
