Tus fotografías como prueba de tu pegue son  una cosa del pasado

La llegada, avance y establecimiento de herramientas de inteligencia artificial capaces de generar imágenes y videos que cada día son más difíciles de distinguir de la vida real significa el último clavo en el ataúd de la evidencia visual como la conocíamos -y en el mundo de la montaña nos veremos particularmente afectados por el fenómeno.

El año 2021, Narender Singh Yadav y Seema Rani Goswami de la India vieron sus nombres repetidos en titulares de todo el mundo tras haber sido suspendidos de escalar cualquier montaña en Nepal por 10 años. El motivo tras la sanción fue una supuesta foto de cumbre, una imágen editada de forma tosca que mostraría a Narender Yadav en la cumbre del monte Everest (8,848 msnm) en el año 2016. El supuesto triunfo incluso le habría valido a Yadav una nominación al Premio Tenzing Norgay -uno de los más altos reconocimientos a la aventura en la India- pero la evidencia en su contra terminó por prevalecer.

El mismo 2016, otra pareja, compuesta por Dinesh y Tarakeshwari Rathod, también fue suspendida por diez años sin poder subir al Everest tras falsificar su supuesta cumbre en la montaña más alta del planeta. Tal como en el caso de Yadav y Goswami, la pareja alteró imágenes como parte de su engaño.

 

Una de las fotografías manipuladas que supuestamente muestran a Tarakeshwari Rathod en la cima del Everest. ©Denivel.com

 

En ambos casos -ocurridos hace casi 10 años- los falsificadores presentaron fotografías crudamente retocadas como prueba de una hazaña que nunca fue. Se trata de montajes que levantaron sospechas inmediatamente, donde no calzan las luces, ni las perspectivas, ni proporciones. Es obvio que son imágenes alteradas. Es casi cómico pensar que los perpetradores hubieran pensado que, con las pobres pruebas que presentaron, iban a lograr convencer a alguien de que eran fotos genuinas.

 

Foto trucada junto a la original. ©lugaresdeaventura.com

 

En Chile mismo tuvimos un caso muy parecido -igual de grave- y que involucró a un Carabinero: Pablo Andrés Marabolí Ulloa fue llamado a retiro de la institución por falsificar logros tales como haber llegado a la cumbre del Denali (6,190 msnm) el año 2023. En una serie de imágenes manipuladas digitalmente -de forma tan risible como los casos anteriores- se ve a Marabolí recibiendo lo que supuestamente serían el premio “Piolet Alpino” (un reconocimiento que no existe) por su actividad en la montaña más alta de Alaska; la imágen es muy poco creíble, y da cuenta de forma preocupante lo fácil que es engañar al ojo humano.

Hoy en día el panorama ha cambiado de forma estructural. La introducción de las inteligencias artificiales (IA) ha significado una disrupción generalizada en todo orden de industrias -y en un tiempo más habrá cambiado totalmente nuestra manera de operar con la realidad. Es lo que sucede con las herramientas generativas de imágenes en base a descripciones textuales: desde la introducción del modelo DALL-E el año 2021 hasta ahora, la cosa ha cambiado radicalmente. En un comienzo las representaciones de texto a imágen de las que era capaz este modelo eran rudimentarias -no podían pasar por imágenes de la vida real- pero para finales de 2025, el sistema es capaz de generar representaciones visuales, incluso videos con sonido, tan sofisticadas y convincentes que de a poco se hacen indistinguibles de la realidad si uno no pone suficiente atención.

 

El mayor Pablo Marabolí, a la derecha, se “photosopeaba” sobre fotos originales (izquierda). ©biobiochile.cl

 

La era de la fotografía y el registro audiovisual como prueba del hecho es cosa del pasado, podríamos decir que sucedió de un día para otro, y las consecuencias las seguiremos navegando a medida que esta nueva realidad se vaya perpetuando. Por el momento, una cosa es clara en el ámbito de la montaña: los registros de cumbre ahora se pueden falsear más que fácilmente, y ya no se bastan por sí solos para corroborar si alguien efectivamente logró tal o cual cumbre.

Es cierto que hay atletas y deportistas de montaña que comparten los track de sus actividades de forma pública, y que esto se ha ido convirtiendo en una práctica extendida a través de aplicaciones como Strava o Suda, pero hasta ahora no ha sido un imperativo a la hora de corroborar ascensos. Pareciera ser entonces que el track como prueba de cumbre se irá asentando cada vez más como un elemento de prueba a presentar ante el escrutinio del público.

 

Esta foto y la foto de portada fueron creadas por IA. ©Sora

 

Casos como el de los falsos montañistas de la India y el de Pablo Marabolí en Chile son anacrónicos: en ellos -detrás de todas esas ediciones de muy poco poder de convencimiento- hay esfuerzo humano detrás, aunque sea el mínimo; las herramientas de libre acceso que hoy en día tenemos a nuestra disposición nos dan el poder para crear imágenes que parecen verdaderas como por arte de magia, y los inescrupulosos de siempre no se quedarán atrás.

Las posibilidades son infinitas, y las consecuencias de una vida entrelazada con las inteligencias artificiales claramente tendrá consecuencias que en estos momentos no podemos ni prever. En este panorama tan espectacular -casi de ciencia ficción- que se abalanza sobre nosotros como una verdadera avalancha de cambio, los registros gráficos como muestra de alguna cumbre, o de algún pegue encadenador, solo irán perdiendo su estatus como la prueba máxima detrás del hecho, de forma más o menos rápida. Puede ser en dos años, puede ser en diez, pero eventualmente será una cosa del pasado de forma total.

Al mismo tiempo, todo esto es necesariamente negativo. Tal vez con la pérdida de confianza de las masas en lo que ven, volvamos a una actividad más genuina, donde lo que realmente importa -cómo llevamos la actividad en lo personal-  vuelva a tener el lugar que se merece.

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