de carpintero a la elite del ampinismo: la ruta vertical de Seba Pelletti

Por Enrique Marmentini

Nacido y criado en Australia, Sebastian Pelletti cruzó hace once años el Pacífico por sí solo, pero con el hambre de conocer tierras lejanas. En poco tiempo, Puerto Natales se convirtió en su centro de operaciones, y desde el sur del mundo ha venido haciendo una brillante carrera como alpinista y guía UIAGM, abriendo algunos itinerarios de talla mundial que le han valido tremendos reconocimientos. En la ciudad de Santiago, en torno a unos cuantos mates bien cebados, pudimos conocer un poco más a uno de los personajes clave del montañismo local del último tiempo.

A mediados de octubre del año pasado, y como se viene haciendo desde 1991, el comité de los prestigiosos Piolet d’Or publicó su listado de ascensos significativos del 2024; una selección de 75 ascensiones destacadas de alrededor del planeta, a partir de la cual salieron los tres ascensos que finalmente fueron galardonados en el mes de diciembre pasado, en la localidad italiana de San Martino di Castrozza.

Sorpresivamente, de aquellos 75 ascensos, cinco corresponden a ascensos hechos en territorio chileno, y dos de ellos fueron abiertos por la cordada de Sebastián Pelletti y Hernán Rodríguez. Ambas de sus rutas -tanto Alborada (600m, 5.11+) en La Máscara (2,300m), como Arma de Doble Filo (800m, 5.11+ A1) en La Espada (2,500m)- fueron rutas trazadas en los granitos del Parque Nacional Torres del Paine.

Líneas en un lienzo

Arma de Doble Filo vino primero, a principios del año 2024. Se trata de una ruta que discurre por la cara este de La Espada, paralela a la línea del primer ascenso realizado en 1971. Seba y Hernán dieron un primer pegue a principios de febrero del año 2024, y volvieron tres semanas después a terminar la pega. A seis largos de la cumbre se toparon de frente con un headwall por el cual discurre una fisura perfecta, como partida por un rayo, que los invitaba a llegar a la elusiva cumbre. Arma de Doble filo no es menos que una línea de calidad, muy directa, en una torre impresionante, colgada en la inmensidad de las pampas.

Básicamente lo mismo podría decirse de Alborada, la línea con que la cordada cerró el 2024 -un itinerario directo, muy estético, obra de una cordada eficiente y con mucho carrete en conjunto. Fueron 48 horas auto a auto para lograr este ascenso, que salió completamente en libre, y que llega a una de las cumbres más elusivas del macizo Paine.

Ambos recorridos hablan de cientos de horas de trabajo en conjunto y de mucho trabajo tras bambalinas.

 

Seba Pelletti en Cochamó. @Kinley Aitken

 

Para Seba han sido once años de actividad montañera dura y pareja para llegar a este momento. También son once años desde que llegó a Chile -seguro de que quería algo más- pero sin saber en ese momento qué era eso exactamente. El alpinismo no era aún un horizonte en su mente.

De padre argentino y madre australiana, Seba llegó a Magallanes a los 21 años, en 2015. Allí, comenzó a trabajar luego en lo suyo: carpintería y construcción, lo hace desde que tiene 13 años, y lo que asegura le sirvió para desarrollar tempranamente su fuerza de dedos.

“Salí del colegio, estudié carpintería, construcción, y esa era mi vida: trabajo y el fin de semana me iba a acampar, a la naturaleza, al cerro, sin escalar; conocí la escalada recién en Natales[…]en el primer trabajo que tuve, me alojaba con compañeros de pega, y a muchos de ellos les gustaba el cerro y eran guías[…]tenía un compañero que me llevaba a escalar y él había subido la Torre Norte recién, y me mostraba fotos. Era como que te mostraran fotos de la luna”.

La mano de obra de personas como la de Seba siempre ha estado en alta demanda en lugares como Puerto Natales, trabajo no le faltaba, pero quería dar un giro. De a poco, aquellas torres marcianas que le mostraban sus amigos en fotos iluminaban un norte muy inspirador al cual adherirse:

-“Eso marcó mi visión de la escalada de hoy en día, donde disfruto un montón de la deportiva y la escalada en general, pero lo más importante para mí son las grandes paredes y las montañas, y eso fue muy instaurado desde que empecé.

En ese entonces se veían una o dos ascensiones por verano a la Norte; una o ni una a la Central, y la Sur se escalaba cada diez años- era todo mucho menos recorrido […]Cuando llegué a Natales los Señoret estaban en su máximo momento”.

 

Seb Pelletti y Hernán Rodríguez en La Espada.© Hernán Rodríguez

 

La primera montaña que Seba subió al llegar a Natales fue el monte Tenerife (1.650 metros), una montaña no necesariamente técnica, pero donde sí tuvo que salir de noche, en una aventura “donde casi te sientes en una misión de espía”. Dentro del Parque Torres del Paine, la primera montaña que subió fue el cerro Ferrier (1.599 metros), con piolet y crampones. Desde ahí, el tren de la motivación solo agarró velocidad.

-“Me rayé con la Torre Norte, fue mi primer objetivo de alta montaña más técnica. En parte porque el loco que me estaba enseñando a escalar (Juan Moya) rayaba con eso también. Había ido, y me marcaba un poco el camino, como un Jedi a su aprendiz[…]fui con Pablo Lucho, chileno que también estaba estudiando de guía, y Gabo Mancilla. Fui de petate humano esa vez. Finalmente, bajamos con una tormenta de nieve, y habíamos ido tres veces antes con Pablo a la Torre Norte antes de que pudiésemos hacer cumbre”.

En su segundo intento a la Norte, su forma de enfrentar la montaña cambió de forma fundamental:

-“Fue con Pablo y un chileno-brasileño*. Salimos el mismo día de la ventana y terminamos vivaqueando en el segundo largo. Nos tocó pasar una tormenta de nieve tipo del peor caso que te puedes imaginar, y esa era la realidad.

En ese intento me di cuenta que me faltaba mucho por conocer, porque me acuerdo que rapeleó Pablo, las cuerdas quedaron en tensión, y yo quedé mirándome con el brasileño. Mientras, estaba nevando con un montón de viento, estábamos cagados de frío.

Las cuerdas se quedaron tensas media hora, una hora, una hora y media… tocábamos las cuerdas y estaban duras. Finalmente, Pablo apareció jumareando con dos prusik porque había rapeleado por otro lado[…]yo no comprendía realmente a lo que ibamos, no sabía que esa situación podía ocurrir… Ahí me inscribí a un curso de autorrescate con Nico Gutiérrez[…]pienso que es parte del proceso, pero agradezco haber sobrevivido”.

 

Escalando en cerro La Máscara. ©Col. Rodríguez – Pelletti

 

Desde entonces, al centro de la concepción de Seba de su propia actividad, está la seguridad:

-”Si yo quiero hacer esto por harto tiempo, hay que tomar las cosas de esa manera: no estar en el límite, sí empujar dentro de tus capacidades, pero tampoco mucho -siempre quedarte con que puedes volver el otro año y está todo bien.”

Conociendo a Hernán

El alpinismo se puede entender como un juego de puesta en equilibrio entre muchas variables. Una de esas, tal vez una de las más difíciles de afinar, es la de encontrar cordada, un compañero/a para poder subir. El coincidir y poder estar en sincronía por un tiempo sostenido con otra persona en montaña es raro, pero cuando se da, los buenos resultados que se pueden cosechar son notables.

Se trata de un entendimiento mutuo que parecieran encontrar Seba y Hernán Rodríguez, cuyos esfuerzos han dado como fruto rutas que ahora mismo los tienen recibiendo aplausos de todo el mundo.

“El Hernán y yo hemos estado viviendo y trabajando en Puerto Natales hace tiempo. Pero el antes se radicaba en Santiago e iba para allá algunos meses a trabajar, entonces nos habíamos visto y nos conocíamos[…]éramos del mismo nicho, nunca habíamos escalado juntos en montaña, él había escalado en montaña con sus amigos, yo con sus amigos, entonces existía este nexo, y ahí le propuse hacer la travesía integral del grupo La Paz”.

 

Topo de Ayayema Wesqar (5.11- 1000m)

 

Aquel pegue en el grupo La Paz puede ser el germen de la cordada, pero para Seba se trataba un segundo round en el macizo. El primer encuentro había sido en noviembre de 2021, y en esa instancia Seba, junto a Nico Secul y Chacho Navarro abrieron ‘El poder del ahora’ (6b, M4) en la Aguja Central. Seba, encantando con la experiencia, quería volver, pero por algo más ambicioso.

En marzo de 2022 volvió, esta vez junto a Hernán Rodríguez y el realizador audiovisual Antar Machado. Tras tres días de trabajo y dos vivac en la pared, el terceto se quedó con la travesía integral del grupo, un trazado que llamaron Ayayema Wesqar (1.000 m, 5.11-). Esta ruta fue reconocida como parte de la big list de la edición 2023 de los Piolet d´Or.

-“Siento que nos complementamos bien con Hernán, en cuanto a la actitud y todo. Tal vez yo soy muy analítico y crítico, y el Hernán es muy positivo, nos equilibramos bien en ese sentido, nos complementamos un montón y los dos hemos ido evolucionando nuestra escalada… siento que estamos los dos muy especializados en los dos ir en esa onda de abrir rutas.

Respecto a las maniobras y las formas en que logramos eso, ha ido mejorando mucho este último año para ser lo más eficientes; en Alborada por ejemplo, estábamos mucho más claros y ordenados que cuando hicimos la travesía del Grupo La Paz.

Es bacán darse el tiempo con una cordada de evolucionar realmente, porque te potencia todo, no solo poder escalar un largo más rápido, sino que también vas a estar dispuesto a más. Hoy en día son pocas las cordadas con quienes siento que voy a dar todo lo que tengo, porque siempre voy a reservar tanto de energía por seguridad o cualquier cosa… pero cuando ya es mucho el trayecto con una persona, siento que los dos podemos ir al límite estando bien, saber que si estás dándolo todo en un largo, en el próximo la otra persona va a hacer lo mismo -tú no estás cargando a nadie y nadie está cargánote a ti”.

 

Hernán Rodríguez y Seba Pelletti en la cumbre de Cerro La Máscara. ©Sebastian Pelletti

 

Desde aquellos comienzos en el Grupo La Paz hasta el reciente reconocimiento por parte del comité a cargo de los Piolets d´Or, el árbol que es la cordada Pelletti-Hernández ha podido echar raíces que ya están grandes, bien asentadas en un substrato que les permite ser prolíficos -y quedarse con recorridos que cualquier montañista quisiera.

“Está el entenderse simplemente. Tener que decir pocas cosas y tomar las decisiones. Yo ya sé que va a estar pensando Hernán respecto a dónde está el vivac, el largo que viene[…]hoy con Hernán escalamos mucho con una cuerda simple y un tagline, que es un sistema que nos gusta más en cuanto a la eficiencia, que tiene pros y contras que involucra petatear mucho[…]pero ya casi no escalamos casi con mochila, y ahorramos mucha energía en ese sentido[…]si cambias de cordada cada vez que vas a la montaña pasa que es difícil llegar a entenderse a ese nivel.”

Un disparo directo a la Luna

A la hora de terminar este artículo -mediados de marzo de 2026- ha pasado un año desde que conversamos en persona con Seba. En aquel tiempo, viajó a Pakistán y abrió un recorrido junto a Ethan Berman y Maarten van Haeren en el Ultar Sar (7.388 metros), que bautizaron como Shooting the Moon(3100m WI4 M5). El ascenso fue catalogado inmediatamente por la prensa internacional como uno de los mejores del año en cuanto a esfuerzos de alpinismo se trata.

El pilar sureste del Ultar Sar se ha perfilado a lo largo de los años como uno de los grandes desafíos pendientes de las grandes cordilleras de Asia. La ruta abierta por los chicos abarca 3.120 metros de escalada técnica, que discurren milagrosamente entre una confluencia dramática de seracs y avalanchas -y que les costó un accidentado intento previo a la victoria en 2024.

 

Durante la apertura de Shooting the Moon (3100m WI4 M5), en el Ultar Sar (7.388 m). ©Colección Sebastian Pelletti

 

En aquella ocasión, mientras Seba escalaba de primero -y con su cordada en ensamble- desencadenó una avalancha de nieve que le significó llevarse una caída gigante de ochenta metros.

”El último seguro yo lo tenía 40 metros por debajo, y ha sido por lejos el vuelo y el susto más grande que me he llevado en la montaña”.

Volvieron al campo base, y sus compañeros incluso se decidieron por enviar a Seba en helicóptero al hospital para una evaluación. A los pocos días ya estaban de vuelta en la montaña, e incluso pudieron establecer un punto alto antes de su vuelta triunfal este año.

Finalmente, entre los días 6 y 13 de junio del año pasado, el equipo logró terminar un proyecto que se alza como un testamento de lo lejos que ha llegado Seba con su escalada: una ruta técnica, compleja, variada y llevaba a cabo a gran altura -una ruta alpina con todas sus letras.

Como ya nos tiene acostumbrados, lo más seguro es que veamos el nombre de Seba en los Piolet d’Or del próximo año, puesto que ni el nivel ni la creatividad de sus proyectos ha menguado; apenas se comenzaron a dar las ventanas de buen tiempo en patagonia -a finales del año pasado- Seba ya estaba haciendo de las suyas: a finales de octubre escaló la vía Exocet (500m, 5.9, WI5) junto a Kiff Alcocer; luego a mediados de noviembre, junto al habitual Hernán Rodríguez abrieron Norteados (500m 5.11) en el Cuerno Norte; a principios de enero escaló la vía Potter-Davis (700m 7a) en la Aguja Poincenot junto a Anthony Walsh y Miles Fullman, rematando con una espectacular travesía a través de los cerros Standhart, Punta Herron y Torre Egger, junto a Tyler Allen, a mediados de febrero. Sin duda estamos hablando de uno de los alpinistas locales más activos de la Patagonia, y querámoslo o no las expectativas son altas en cuanto a lo que Seba pueda tener como futuro proyecto.

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